En medio del paisaje árido de Nasca, donde las lluvias son escasas, se esconde una de las obras de ingeniería más sorprendentes de la antigüedad: el Acueducto de Cantalloc. Construido por la cultura Nasca entre los siglos III y VI d.C., este sistema de canales subterráneos permitió a sus habitantes abastecerse de agua todo el año.
Un diseño que desafía al desierto
El acueducto está conformado por más de 40 canales subterráneos, revestidos con piedra y techados con lajas, que conducen el agua desde los acuíferos hacia zonas de cultivo y consumo humano. Lo más llamativo son sus ojos de agua en forma de espiral, que permiten el mantenimiento y ventilación del sistema.
👉 Esta estructura sigue en uso por las comunidades locales, lo que la convierte en una obra viva de la antigüedad. Si estás explorando la zona, también podés visitar las enigmáticas Líneas de Nasca, ubicadas a pocos kilómetros.
Visita al sitio
El complejo está abierto al público y se encuentra a unos 4 km de la ciudad de Nasca. El recorrido incluye pasarelas para observar los espirales de piedra, canales y paneles interpretativos sobre la tecnología hidráulica prehispánica.
Además, en los alrededores se pueden ver otros acueductos complementarios, así como restos de andenes y zonas agrícolas que fueron irrigadas con este sistema.
Cómo llegar
Desde el centro de Nasca se puede acceder en taxi o en bicicleta. También se ofrecen excursiones combinadas que incluyen los acueductos, las líneas y otros sitios arqueológicos.
Para conocer más sobre el valor cultural del sitio, podés consultar el portal del Ministerio de Cultura del Perú.
