En el norte de Perú, dentro del valle de Supe, se inauguró recientemente al turismo el sitio arqueológico Peñico, una antigua ciudadela de más de 3.800 años de antigüedad que perteneció a la civilización Caral. Esta nueva apertura se suma al conjunto de destinos patrimoniales que permiten comprender el desarrollo temprano de las culturas andinas. La visita a Peñico es ideal para quienes buscan turismo cultural con profundidad histórica, en un entorno natural de gran belleza.
🏛️ Un nuevo sitio clave de la civilización Caral
Peñico funcionó como centro urbano agrícola y comercial, articulando la costa, los Andes y la selva. Aunque su antigüedad es posterior a la ciudad sagrada de Caral, su importancia radica en que evidencia un proceso de integración social y económica entre diversos territorios. Está ubicado sobre una terraza fluvial, lo que favoreció su protección frente a inundaciones y su desarrollo como núcleo poblacional.
Durante ocho años se realizaron tareas de excavación, restauración y conservación. Actualmente se han identificado 18 edificaciones, incluyendo áreas residenciales y espacios ceremoniales, como el Salón de los Pututos, donde se hallaron esculturas y objetos rituales.
🌄 Un circuito turístico en desarrollo
El sitio cuenta con un recorrido organizado para visitantes, con senderos marcados y guías locales capacitados. Se puede conocer el trazado urbano de la ciudadela, sus construcciones de adobe y piedra, y los espacios donde se realizaban ceremonias vinculadas a la Pachamama. La experiencia se completa con vistas panorámicas al valle, que conservan el espíritu ancestral del lugar.
Desde Lima, el acceso es posible por carretera en unas 4 a 5 horas hasta el valle de Supe, en la región de Barranca. Peñico se encuentra cerca de otros destinos arqueológicos relevantes como Caral, Áspero y Vichama, lo que permite armar un itinerario completo por el norte chico peruano.
🌀 Espiritualidad y cambio climático en clave ancestral
Uno de los elementos que más llama la atención es cómo el sitio permite comprender el impacto del cambio climático en el pasado. La civilización Caral enfrentó crisis por sequías prolongadas que alteraron sus sistemas agrícolas y provocaron el abandono de varios centros urbanos. Los arqueólogos buscan ahora analizar cómo esas transformaciones moldearon el rumbo de una de las culturas más antiguas de América.
La apertura del sitio fue acompañada por un ritual tradicional de pago a la tierra, con ofrendas agrícolas, hojas de coca y chicha de jora. Este acto simbólico refuerza el vínculo entre el turismo y las cosmovisiones vivas del mundo andino, invitando a un viaje no solo arqueológico, sino también espiritual.
